3 ideas para que un temporizador te ayude a estudiar - Escuela de Hábitos
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3 ideas para que un temporizador te ayude a estudiar

Los temporizadores (las alarmas que programas, para entendernos mejor) son una fantástica ayuda para el estudiante. Todos llevamos uno encima, ya que está incorporado en todos los teléfonos modernos. Y si quieres hacerlo todavía más divertido, puedes comprar algún temporizador de cocina (como el de la foto), que podrás tener sobre tu mesa de estudio. En este artículo queremos hacer un miniguía práctica con tres buenos usos de estudio que le puedes dar a un temporizador.

Uso nº1: controlar el tiempo de Descanso

Hacer descansos mientras estudias es fundamental para poder rendir bien. Estudiar de manera seguida mucho tiempo hace que te canses, y eso significa menos capacidad para concentrarte, para entender las cosas, para terminarlas sin que te cueste. Así que es bueno hacer descansos. Pero, claro, tampoco te interesa pasarte de tiempo porque en ese caso alargarías demasiado el tiempo de estudio y terminarías muy tarde. Cada día.

Para controlar el tiempo que descanso lo mejor es poner un temporizador. Imagina que quieres descansar 10 minutos y ver un par de videos en YouTube, abrir Instagram, o sencillamente beber un vaso de agua y merendar algo. Lo mejor es poner un temporizador… y él te recordará que tienes que volver a estudiar cuando sea el momento.

Uso nº2: vigilar el tiempo en Internet

Imagina algo normal cuando estás estudiando: tienes que mirar en Internet algo relacionado con un ejercicio, una actividad o un trabajo. Vas a hacerlo desde el móvil, la tablet o el ordenador, da igual. En principio “solo” vas a mirar una cosa pero… bueno, una vez en Internet ya sabes lo que pasa, ¿verdad? Te pones a mirar otras cosas, algún video, mensajes que te han enviado. Nos pasa a todos.

Una forma de evitar eso es marcar el tiempo máximo que vas a estar buscando cosas en Internet mientras estudias. Mediante un temporizador. Lo pones a 15 ó 20 minutos y te pones a buscar lo que necesites. Cuando suene la alarma sabrás que es momento de dejar el teclado y volver a los libros.

Uso nº3: hacer algo que no te apetece nada

¡Es nuestro uso favorito! Piensa en esa asignatura que no te gusta nada, en esa actividad o trabajo que te han encargado para dentro de unas semanas, o ese libro que tienes que leer y que te está costando nada. En todas esas situaciones la mayoría de los chicos hacen esto: lo dejan para otro día. Pero el problema crece y crece, ya que no haces lo que tenías que hacer… un día tras otro.

Y aquí viene el temporizador al rescate. Imagina el ejemplo del libro que no te apetece leer. Pones el temporizador a 10 ó 15 minutos y haces un “pacto” contigo mismo: «Voy a leer durante 10/15 minutos, y en cuanto suene la alarma lo dejo. Total, solo son unos pocos minutos. A por ello». Y así no te cuesta tanto ponerte con ello.

¿Ves? Son solo unos ejemplos, pero que puedes poner en práctica hoy mismo. Nosotros le damos mucho valor a utilizar este recurso.

Y es que con Hábitos se estudia mejor.

— Maje y Berto

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