Cómo organizarte cuando necesitas ayuda de tu familia - Escuela de Hábitos

Cómo organizarte cuando necesitas ayuda de tu familia

Es bastante habitual que para hacer algún ejercicio, comprender mejor un tema, o decidir cómo hacer algo, busques ayuda en alguien de casa. Hermanos, padres o abuelos… es genial tenerlos cerca porque te pueden echar una mano, pero no son tus ayudantes que puedes llamar en cualquier momento, tienes que organizarte con ellos porque también tienen sus horarios y sus cosas que hacer.

A ver si te suena esto…

Fíjate en esta conversación que bien podría escucharse en cualquier casa donde haya un chico estudiando:

— Papá, ¿me puedes ayudar con este ejercicio de Mates?
— Ahora mismo no puedo, justo estoy terminando una cosa del trabajo que tengo que enviar hoy. Ya lo miramos luego.
— Pero luego cuándo…
— Tengo enviar esto a un cliente, no puedo parar justo ahora.
— Es que nos lo pusieron el otro día y tengo que entregarlo mañana.
— Y si lo tienes ahí desde hace días, ¿por qué lo haces en el último momento? Yo no puedo estar disponible para ti todo el día, también tengo que atender a mis cosas.

Hay momentos donde tú no sabes que vas a necesitar ayuda, de acuerdo. Sencillamente te pones con una actividad, trabajo o lección, y ves que te atascas o estás bloqueado, y claro, tienes que pedir ayuda. Pero (¡ojo!) hay otros muchos momentos donde tú ya sabes que vas a necesitar que alguien te ayude así que… ¿por qué no organizarte un poco con ellos?

¡Ojo! Hay muchos momentos donde tú ya sabes que vas a necesitar que alguien te ayude.

La solución: «pedir cita»

Fíjate ahora esta otra conversación respecto a la anterior que veíamos:

— Papá me han puesto un ejercicio de Mates para dentro de dos días y no lo entiendo bien. ¿Me puedes ayudar?
— Claro. Hoy lo tengo bastante complicado estoy terminando una cosa del trabajo. Cuando lo termine le echamos un vistazo. Y si se nos complica todavía tenemos mañana de margen.

¿Dónde está diferencia? Pues fíjate, en todo esto:

  1. Miras el ejercicio el mismo día que te lo ponen, no lo dejas para el final.
  2. Como ves que es complicado y necesitas ayuda, lo dices cuanto antes, en vez de comentarlo la tarde-noche anterior.
  3. Como lo veis con margen, tu familiar puede buscar el mejor momento para ayudarte, sin que deje de atender a sus tareas y obligaciones.
  4. ¡Todos salís ganando!

Como te decíamos antes, no siempre podrás anticiparte y “pedir cita” a uno de tus familiares para ayudarte en tus estudios… pero otras muchas veces sí que podrás. Y ahí es cuando tiene que hacerlo siempre.

Y es que con Hábitos se estudia mejor.

— Maje y Berto

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